Congresos (págs. 19-23)

Lo que sigue debe ser tomado como reflexiones para el debate sobre los Congresos que se están haciendo y los que queremos.

En la era de Internet, con las mejores revistas en la pantalla en casa, con zapatillas, con las páginas web que hay en la red, con foros profesionales on-line por doquier… lo primero que hay que plantearse es que aporta realmente un Congreso y otros aspectos de su organización:

  • Formación continuada: está constituida por las conferencias, mesas redondas, almuerzo con experto, controversias, cursos, talleres, seminarios y casos clínicos interactivos. Aunque algunas de estas actividades se programan para pocos congresistas, la asistencia es, en general, escasa. Las conferencias y las meses redondas atraen a una media de 100 asistentes en los últimos años. Los cursos, talleres y seminarios entre 23-32 personas. Los almuerzos con el experto 40. Las controversias y los casos clínicos tienen más éxito, con 133 y 164 de promedio respectivamente (todos datos de Santiago 08). Habrá que analizar si existe exceso de oferta, si no habrá demasiados actos simultáneos (hasta 15 al mismo tiempo en Zaragoza).  Sesiones apuradas con ponentes agobiados para meter cuatro cosas en un tiempo récord y los asistentes frustrados por no poder intervenir apenas en los debates. Hay que replantearse este capítulo. Quizás elegir un tema del Congreso (¿cada años conducido por una sociedad o sección especializada?), programar actos generales de interés común, potenciar cursos, seminarios y talleres, reducir el número de actos, tratar de que los actos potencialmente atractivos para una parte de la audiencia, por ejemplo atención primaria,  no coincidan  …
  • Asistentes por actividad declarada: Si repartimos aquellos en que su actividad “no consta” de manera proporcional entre el resto de epígrafes, se reparten casi a partes iguales en tres tercios : hospitalaria, atención primaria + extrahospitalaria, residentes y un 6% de “otros” (otras profesiones, industria ..). Esta realidad ha de ser tenida en cuenta a la hora de elegir los temas a tratar en el Programa Científico del Congreso.
  • Elección de ponentes y conferenciantes: los ponentes, conferenciantes deben ser elegidos en función de su adecuación al tema a exponer. Deben despejarse todas las dudas acerca de la imparcialidad en este terreno y acabar con el “tú me invitas, yo te invito”. Debe intentarse que exista una mínima rotación, para que todo el que tenga algo que decir pueda hacerlo.
  • Presentación de comunicaciones. En Santiago se aceptaron 924 comunicaciones, el 74% de las presentadas. Dada la necesidad de hacer méritos de cara a la carrera profesional, este es un aspecto muy importante para todos los pediatras, que, además, es muy atractivo para los residentes. Este colectivo representa en promedio de los últimos 6 años es de alrededor del 1/3 de asistentes. La parte negativa es que la asistencia media a las presentaciones de comunicaciones está en 33 participantes.
  • Reuniones administrativas de socios: el récord de asistencia de miembros de la AEP es 1.232 en Santiago. El promedio de los últimos 6 años es ≈ 1.000. Eso significa algo más de un 10%. de los socios. De ellos sólo una pequeña parte van a la Asamblea. Las decisiones allí tomadas no son representativas. No es este el lugar, pero en el siglo XXI la participación de los socios en las decisiones de su sociedad deberían de recoger las posibilidades que brindan las tecnologías existentes (voto on-line, foros, referéndums, grupos de trabajo on-line …).
  • Feria de muestras de la industria: 46 stands y 41 empresas y 10 simposios satélites con 152 asistentes de promedio (la actividad más seguida de los congresos) en los últimos seis años da fe del peso de esta faceta. En Zaragoza están programados 8, el mismo número que en Santiago, uno de ellos, como no, impartido por el inefable Alfonso Delgado. Este capítulo debe ser seriamente reconsiderado a la luz del nuevo Código Ético.
  • Reuniones de secciones. El llamamiento a que las secciones celebren sus reuniones anuales en el marco del Congreso anual de la AEP ha resultado un completo fracaso. Sólo la reducida Sociedad de Genética Clínica y Dismorfología de la AEP lo hace de manera regular. No me extraña. La AEPap acudió a este llamamiento y fue engañada. Cerca de 200 asistentes a la Reunión anual de la AEPap en Valencia bajo el paraguas del Congreso de al AEP no se tradujeron en la contraprestación económica correspondiente. La AEPap pagó a sus ponentes y no recibió nada a cambio de las cuotas de inscripción que aportaron esos asistentes. Incluso se llegó al extremo de que la AEP ofreció a los ponentes del congreso una cena a la cual no fueron invitados los de la Reunión de la AEPap. Con razón aquel fue el Congreso con más beneficios de la historia de la AEP (pág. 21). Este tema puede y debe retomarse desde una óptica de lealtad y no de engaño. No es mala idea simplificar el calendario de reuniones y crear sinergias.
  • Recaudación de fondos: indudablemente los Congresos de la AEP son un éxito en este terreno pero a expensas de un enorme peso de la Industria: ella paga la propaganda directa: los stands, los Simposios satélites, las carteras, los gastos de los ponentes… y de que las inscripciones sean carísimas, de tal manera que los socios o se inclinan por no ir o se dejan agasajar por la industria de nuevo. Intentar hacer reuniones especialmente austeras, aumentar el peso de las aportaciones de las diferentes Administraciones y analizar cada capítulo de los gastos con el fin de reducirlo es imprescindible.
  • Comidas de trabajo: el año pasado tuvo oportunidad de asistir, en Niza a la reunión de la Academia Europea de Pediatría. El almuerzo consistía en una bolsa de papel reciclable con un austero tentempié frío, que se entregaba a cambio del oportuno vale. Eso sí, había menú para vegetarianos y era nutricionalmente adecuado. No había alcohol. Para los ponentes había una zona “VIP” (donde podíamos previsualizar las dispositivas y acceder a Internet) y había un modesto buffet y bebidas frías y calientes.
  • Cena de clausura: de nuevo en Niza, el acto de despedida era una copa en una discoteca con pinchos. Tanto esto como la austeridad en las comidas de trabajo puede contribuir a menores gastos.
  • Lúdico y social: contactar con otros compañeros, visitar la ciudad sede y su entorno.
  • Sede del Congreso: el proceso de elección de la sede de cada Congreso anual debe ser devuelto a la Junta Directiva, oídas las diferentes propuestas y los informes técnicos correspondientes. Debe intentarse una rotación entre todas las Sociedades regionales. En un proceso de creciente restricción del núcleo de decisión, este año se nos propone que la decisión sobre este tema la adopte la Comisión Ejecutiva de la Junta Directiva de la AEP.
  • Departamento de Congresos: con los responsables actuales o con otros dependiendo de la idoneidad de la oferta, la existencia del Departamento de Congresos es algo positivo. Su experiencia podría ampliarse para el apoyo de secciones o sociedades regionales con menos capacidad organizativa. La SEMFYC tiene su propia agencia de viajes, lo que podría estudiarse si esto puede abaratar los gastos de este capítulo de órganos de dirección, grupos de trabajo, reuniones científicas … Cada viaje debe, sin embargo, ser sopesado. Hoy en día las reuniones presenciales puede ser sustituidas y/o complementadas por reuniones virtuales y los documentos se pueden editar de manera colaborativa a través de la red.

En cualquier caso los Congresos son reuniones de la AEP y debemos ser los socios de la AEP los que retomemos el debate sobre los aspectos fundamentales de este tema, ahora en manos de muy poca gente. Y, por fin, recordemos lo que la candidatura para el cambio,  Una AEP para Tod@s dice al respecto de los Congresos:

  1. Ser muy receptivos a las demandas de formación de los pediatras extrahospitalarios y de atención primaria incorporando a los representantes de sus asociaciones para la elaboración de los programas científicos.
  2. Sin competir con las Asociaciones y Sociedades de Especialidades Pediátricas establecer un sistema rotatorio anual en los congresos para intensificar la docencia práctica sobre temas de gran alcance e interés procurando que los expertos desarrollen una labor interactiva y no magistral.
  3. Presentar y discutir guías de actuación clínica en el diagnóstico y tratamiento de temas relevantes tomando como base la medicina basada en la evidencia.
  4. Mantener la docencia en investigación desarrollando temas de metodología en forma de talleres prácticos
  5. Creación de grupos de trabajo de pediatras con experiencia en tutorías de docencia MIR con acciones para capacitación en tareas específicas.
  6. Agilidad en el programa para incorporar enfermedades emergentes y problemática social (emigración, adopción, maltrato infantil).
  7. Apoyar en los Congresos a las Asociaciones o Grupos de Trabajo minoritarios o con poca capacidad de convocatoria o captación de recursos.
  8. Mantener la evaluación de la calidad de los Congresos y recabar información de las opiniones de los distintos grupos de pediatras para intentar ofrecer una docencia y formación continuada: práctica, actualizada, de calidad y solidaria.

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